20 noviembre 2006

¡Bien!¡Bien!¡Viva!¡Viva!

Después de ver lo que se cuece ultimamente en los programas del corazón - por decir una víscera - lo que más me llama la atención es la constatación de que el aplauso ya no significa nada. Tiempos atrás cuando veíamos la tele, alguien actuaba y al terminar se le aplaudía. Alguien decía algo genial y plas plas plas...ahora el aplauso equivale al punto y aparte.Cada ex concursante de Gran Hermano 4 recibe 459 aplausos por aparición en A tu lado o La Dolce Vita - qué nombre más mal puesto... - y a poco que giraran las cámaras veríamos cómo cada ocurrencia de un ex de Chenoa es recibida con una ovación puesta en pie,hurras y vítores como si fuera Plácido Domingo haciendo Otelo o un discurso de Séneca. Como los productores de estos espacios no empiecen a dosificar este sonido, pronto dejará de tener efecto y no notaremos que alguien muestra su entusiasmo por la actuación de alguien a no ser que le arrojen pétalos de rosa o se quemen a lo bonzo como prueba de admiración. Próximamente en su sala de conciertos más próxima:
- ¿Le gustó al público tu sublime interpretación del 2º Concierto para piano de Rachmaninov?
- Bah, sólo aplaudieron 30 minutos en pie, cómo el otro día a la madre del Yoyas. Posted by Picasa

3 comentarios:

Edu dijo...

Totalmente de acuerdo. Lo mejor es cuando un tertulioso balbucea cualquier babosada en tono amenazante, añade un "¡hombre ya!" y el público aplaude; otro tertulioso responde diciendo lo contrario con idéntico retintín y el público vuelve a aplaudir.

Hematocrítico dijo...

Es cierto! y hasta puedes oír al mismo tío diciéndole a los dos argumentos : ¡BRAVO!

Anónimo dijo...

No hay más que ver a los que forman el público en esos "progrimas". Es como los monologuistas, que si acaban la gracieta con un taco, se apuntan unas risas.
¿Nadie se ha currado un experimento a ver cuántas risas enlatadas de las telecomedias reconoce la audiencia?